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CONCURSO DE REDACCIÓN | RESULTADOS

¡Más de 30 personas, y solo 3 ganadores!
By Blague


 Hace 2 semanas publicamos la noticia sobre el concurso de redacción, Por suerte participaron más de 30 personas y entre ellas hubo historias muy buenas, incluso podrían haber llegado a ser ganadoras, Pero aquí las tres más destacadas para esta oportunidad. ¡Muchas gracias a todos los que participaron! 


 GANADOR: Clayness.

 TITULO: " Algo Inesperado".

 PREMIO1800C + Trofeo de reconocimiento + Placa + Rare

 Alejandro era un adolescente de 16 años como cualquier otro, le restaba importancia al mundo exterior, le encantaba sumergirse en su playlist de SPOTIFY preferida y casi nada le perturbaba en realidad. Beatriz, su mejor amiga, decía que era todo un partidazo, un chico de piel canela, con unos ojos claros que lindaban destellos verdes y cabello azabache. Pero, eso no acababa ahí, Alejandro ladeó una pequeña sonrisa al recordar como su amiga lo tomaba por los hombros para que reaccionara y le hablara a aquella chica Luisiana, recordándole que además de guapo, era el mejor de su clase y que conseguiría más que su número telefónico. Sin embargo, Alejandro no lo intentó, para ese momento ya habían sonado las campanas de fin de curso y comienzo del verano. Todos los chicos corrían como locos por el pasillo del instituto, muchos aventaban sus mochilas, libros y hojas al aire, era todo un zoológico, pensó el azabache. Con un beso en la mejilla se despidió de Beatriz y se dispuso a caminar hacia la salida, pues sus padres ya lo esperaban en el estacionamiento para las vacaciones familiares en las costas de Cancún. Vacaciones que, en realidad, no hacían mucha gracia para el moreno. Odiaba la playa, odiaba que la arena se ensartara en sus pantaloncillos, odiaba que el salitre se alojara en su piel y, sobretodo, odiaba aquel sol tan radiante que solo servía para quemarlo. Sus padres le decían aguafiestas, pues las vacaciones no le hacían la misma ilusión que a su hermana Sofía o que a su hermano Pablo, quienes iban en el auto cantando y gritando que ya querían llegar. Toda una pesadilla, rumió Alejandro. El viaje hacia el aeropuerto duró una eternidad, pero una vez ajustados en el avión, el tiempo se esfumó como arena blanca entre manos abiertas. Pero, esto no solo porque sea una aeronave capaz de hacerte llegar a cualquier destino en minutos, sino que, durante el transcurso, sintió cierta incomodidad, pues advirtió que alguien le miraba y, no solo esto ocurría, también, al momento de abordar, creyó haber visto a uno de los chicos de último año del instituto tomar el mismo avión hacia el mismo destino. Esto en realidad no le importaba, pero tenía la certeza de que aquella mirada provenía de él, de Nathan Montenegro. Como siempre, el azabache le restó importancia al asunto y con sus auriculares comenzó a ignorar todo a su alrededor. No había razón alguna para pensar que el alto castaño, con su blanquecina piel de porcelana y ojos café lo estuviera mirando. Este asumió que esto era tan solo una idea equivocada y, deseaba que así fuera, pues no quería tener que levantarse de su asiento a preguntarle si tenía algún problema con su persona. Una vez en el famoso Hotel REFLECT CANCUN RESORT, sus hermanos no dejaban de suplicar, mientras golpeteaban los altos ventanales de su habitación, que los bajaran para conocer las aguas color turquesa de este increíble paraíso. Alejandro se acercó para apreciar la vista y, tuvo que reconocer, que era hermoso lo que observaba. Desde lo alto de su habitación, lograba percatarse de la majestuosidad de aquel inmenso mar, quien, desde esa posición, les brindaba la gama completa de los azules; desde el más claro, hasta el más profundo. En ese mismo momento, su padre toqueteó su espalda y, con su mirada fija en aquella vista, le preguntó; - Increíble, ¿no? – el azabache solo asintió y este continuó – En este mismo lugar conocí a tu madre y, tengo la convicción de que lo azul de sus aguas, genera en las personas emociones inesperadas. – Alejandro analizó el endurecido rostro de su padre, quien, con la mirada clavada en el mar, observaba conmovido por el recuerdo. – Ale – lo llamó su madre – por favor, baja a tus hermanos, te los encargo y que no se vayan hasta lo profundo. Niños, háganle caso a Alejandro – indicó la castaña mujer, mientras arrastraba a su padre fuera de la habitación. – ¡Pero mamá! – chilló el joven azabache – ¡te dije que me quedaría en la habitación! – increpó, mientras observaba como estos se alejaban. - ¡Ni pensarlo! No te quedarás encerrado con lo costoso que fue el viaje. Mejor ve a divertirte. – regañó su padre, quien ya tenía medio cuerpo fuera de la habitación. La sensación de tocar con los pies una arena cálida era inexplicable, el sol golpeaba su piel morena y el fuerte viento de la costa hacía que todo su cabello se revoloteara. Sus hermanos corrían, gritaban y saltaban en la orilla del mar, mientras el agua tocaba sus pies. Alejandro los observaba desde lejos, mientras aventaban su platillo volador por los aires. Este les había advertido que tuvieran cuidado, pues los vientos podrían hacer que volara muy lejos. Y, como era de esperarse, el moreno no se equivocó, el disco volador se fue tan lejos, que tuvo que salir corriendo a buscarlo. En ese momento el chico detestaba a sus padres por haberle encargado una tarea tan difícil. Cuidar de dos niños pequeños no eran sus mejores vacaciones. El azabache solo respiró y, mientras caminaba, observaba detenidamente todo el lugar esperando encontrar aquel disco naranja. Estaba seguro de que la arena blanca le facilitaría el trabajo, pues, ¿qué tan difícil sería encontrar un disco de ese color sobre ella? – pensó. Lo curioso, es que, tan dicho como tan hecho, no fue difícil visualizarlo a lo lejos. Alejando apresuró un poco más su paso y, cuando ya estaba a nada de alcanzarlo, un joven lo tomó entre sus manos, levantándolo de la arena. El azabache resopló, pues ahora tendría que ser amable con ese sujeto para que se lo devolviera. Con su mejor sonrisa lo miró a la cara y, justo en ese momento, no podía creer de quién se trataba. – Hey, Carvajal, ¿esto es tuyo? – preguntó con una sonrisa irónica en su rostro, aquel rapado castaño. El mismo que había visto tomar su vuelo. Y, en cuestiones de segundos, no tardó en aparecer quien indicaba ser su novia, la alta e imponente rubia de último año; Agatha Sarmiento. – Amor, ¿qué haces? – le preguntó al chico, ignorando plenamente la presencia del azabache. – Pues… - comenzó, mientras tomaba a la joven rubia por la cintura – al parecer a este pequeñín se le perdió su frisbee y lo ayudaba a recuperarlo. – y, fue en ese momento que la rubia, por primera vez, dirigió sus enormes ojos color ámbar hacia el pelinegro, - ¿No eres tú el chico amigo de Beatriz? – le preguntó, esta vez dirigiéndose a él. Alejandro no podía creer la posición en la que se encontraba, - sí, ese mismo y, ahora, si me disculpan, ¿podrías devolvérmelo? – se dirigió a Nathan, señalando el disco con su mirada. – No. – respondió el castaño de una forma muy segura. - ¿No? – repitió el pelinegro, incrédulo. – Exacto, no. – le confirmó el castaño, mientras retenía una carcajada. El azabache bufó, - ¿por qué? – volvió a preguntar. – Porque no jugarás frisbee mientras algunos de último año tomamos una fiesta en la barra. – le indicó, mientras la rubia chica lo miraba dudosa. – debes venir con nosotros. – continuó, ante la incrédula mirada de Agatha. Alejandro, sorprendido, no sabía qué responder; - pues… yo… no – tartamudeó, buscando las palabras adecuadas – no puedo. – aseguró, - estoy ahora mismo cuidando de mis hermanos. – reveló, mientras giraba a observarlos para asegurar que estuvieran bien. La alta rubia soltó una pequeña risa y el castaño la observó con una mirada de reproche. – No te preocupes – lo tomó de los hombros – solo tráelos hasta acá, así podrán jugar con mi hermana – sugirió el alto chico, esta vez, entregándole el platillo a Alejandro. – es más, vamos a buscarlos, te acompaño. – le señaló, dejando atrás a la chica. No era el momento más cómodo del mundo, pues, jamás llegó a imaginar algo así. Es decir, Nathan y él sí habían tenido contacto, de hecho, algunas que otras veces le ayudaba con sus tareas de último año, pues Beatriz le había comentado al castaño que el moreno era un sujeto muy inteligente. Alejandro nunca tuvo problemas con él, salvo una vez en el pasillo del instituto que se le quedó mirando y este lo confrontó – Hey, ¿te debo alguna cosa o algo? ¿por qué me miras? – preguntó, hastiado. – Eh… no… Solo quería saber si me podías ayudar con mí tarea de Historia. – le comentó. Alejandro, sin darse cuenta, estaba sonriendo ante ese recuerdo. - ¿Por qué sonríes? – le preguntó el rapado, mientras caminaban a la orilla del mar. – No… Por nada. – contestó. – Mira, allí están mis hermanos. – indicó, mientras se acercaba a ellos y les explicaba que se moverían de lugar. La tarde había culminado sin ningún inconveniente, sus padres habían llegado a recogerlos y, cuando él se dispuso a irse, Nathan, directamente, fue hasta ellos y les preguntó si Alejandro podía quedarse un poco más. Estos no dudaron en aceptar la oferta y se alejaron del lugar junto con Pablo y Sofía. Aunque el moreno no la estaba pasando mal, se sentía un poco desubicado e incómodo, pues Nathan lo dejaba solo en ocasiones para irse a bailar con su novia y eso él podía entenderlo. Sumergido en sus pensamientos, no percató que un joven pelinegro, con una piel tan blanca como la nieve, pero con un curioso bronceado, se había sentado justo al lado de él. En ese mismo momento, este le sonrió y el moreno le devolvió la sonrisa. - ¿qué tomas? – se animó a preguntar Alejandro. – pues, en realidad no tengo idea – rio, - pero estoy seguro de que esto contiene Vodka. – respondió el otro chico, acompañado de carcajada. El moreno le siguió la carcajada y así continuaron la noche, entre risas y cuentos. Pero, sin darse cuenta, el azabache giraba su cabeza en busca de alguien y no entendía el por qué. Lo que descubrió fue una sorpresa, pues también lo observaban y, no era una mirada precisamente muy simpática. Anthony, el chico de la barra, le había ofrecido ir a caminar y, ya que en realidad nada lo retenía en ese lugar, este aceptó. Pero, justo cuando estaban por salir, alguien lo tomó del brazo y lo arrastró hasta un lugar apartado - ¿quién es ese tipo? ¿estás loco? – le increpó el castaño. – Y a ti qué te importa Nathan, suéltame – pidió el moreno, tratando de zafarse de su amarre. – ¡Me importa! ¡Me importa muchísimo! – le confesó, acercando su rostro al del moreno, mientras el corazón de este palpitaba a 200 latidos por segundos, - me importa, porque tú me importas desde que te conozco, desde que te miré por primera vez, desde que aprendí a descifrar tus gestos, - reveló – y quizá solo tenga el valor de hacer esto porque estoy muy borracho y malditamente celoso – continuó – pero desde que llegué a este instituto me he aguantado unas terribles ganas de… - y en ese momento, el castaño selló sus labios con los del moreno, acariciando con los suyos, los labios de este, el moreno no lo detuvo y, aunque no podía creer lo que pasaba, deseaba que no se detuviera. El alto castaño colocó ambos brazos sobre la espalda de Alejandro, acercándolo más a él. – solo he usado pretextos para llegar a ti, pero… Que estuvieras hoy justo aquí, en este viaje… Fue algo inesperado. – señaló. – Me gustas, Alejandro Carvajal. Y cómo hubiera deseado decírtelo desde antes.


 GANADOR: lKuma.

 TITULO: " El Primer Cliente, Mi Primer Amor".

 PREMIO1600C + Trofeo de reconocimiento + Placa

 "Ya había pasado 12 días desde que mi mamá y yo llegamos a este resort en Roma "Love Flies". La situación estaba muy difícil en nuestro natal pueblo, así que mamá tuvo que aceptar una oferta laboral en una panadería ubicada en la primer planta de tan hermoso hotel, después de todo esa era la especialidad de mamá: La Harina. En nuestro pueblo, en Sicilia teníamos una pequeña panadería con la que nos ganábamos la vida, pero con la llegada del verano y los elevados costos, tuvimos que cerrar temporalmente" Mamá: Alessandro, necesito que me alcances el rodillo, ¡está harina no se va amasar sola, el local abre en poco! Alessandro: No te preocupes mamá, ya te alcanzó 15 minutos después el primer cliente había llegado, como era de costumbre desde hace 7 días, el joven Valentino, era una de las razones que me hacía levantarme muy temprano con toda la disposición para ayudar a mamá en el negoció. ¿Qué como sabía su nombre? Pues lo vi en su tarjeta de crédito cuando se acerco a la caja. Yo no era muy fanático del amor a primera vista, pero tenía una atracción hacia este chico que aun no podía explicar, ¿era amor? Mamá: Oh, joven Valentino, siempre resulta ser cliente más madrugador, ¿lo mismo de siempre? Valentino: Sí señora, ¡su servicio es muy especial!, pero está vez quiero un Capuchino para acompañar. Mi corazón empezó a latir más rápido de lo normal y mis cachetes tenían un rubor extraño, me costaba incluso sostener la bandeja donde llevaba el desayuno de Valentino, en el camino me daba miedo cruzar miradas con él, así que decidí mirar a mis zapatos, ¡gran error... ! Antes de llegar a su mesa tropecé con mi nerviosismo y derrame el capuchino encima de su playera, él se sorprendió demasiado... le agradezco a dios que él café estaba frío. Para mi sorpresa el soltó una fuerte carcajada y procedió a decir: ¿Dónde está el baño? Yo con mi evidente vergüenza le respondí: Eh, eh, e-está detrás de aquel pasillo. Valentino: Bien, ven y arregla el desastre que hiciste ¡JAJAJA! Le acompañe al baño a que se limpiara el desastre que le había ocasionado en la playera, cuando él se retiro su playera y dejo mostrar su marcado y plano abdomen, mi corazón empezó a latir a velocidades desconocidas y para entonces mi rostro parecía un tomate de lo rojo que estaba. Valentino después de cambiarse de playera agrego: Ahora tendrás que acompañarme a él banco a retirar dinero, al parecer alcanzaste a mojar el dinero que había en mi billetera y no podré pagarle a tu mamá por tan fabuloso desayuno. El camino al banco parecía una escena de películas para mí, estábamos en las hermosas calles de Roma en bicicleta nunca me había dado el gusto de admirar la arquitectura como ese día. - Espérame aquí, agregó Valentino una vez estaciono su bicicleta. Yo estacione mi bicicleta y caminé hacía una plaza en lo que el salía. Cuando él salió camino hacía mi y me miró, me pregunto: ¿Te gusta fumar? yo asentía con la cabeza y él me pasó un cigarrillo, cuando vi que extendió la candela para prenderle fuego a mi cigarrillo di un paso hacía atrás, en ese momento me había dado cuenta que lo que sentía por el era amor. Valentino soltó la candela y acercó sus manos a mi cintura y me acercó a él, sus manos quemaban mi piel era una extraña sensación. ¡Te amo! le dije en ese momento, no medí mis palabras. Cuando una bocina se escucho detrás mío y alguien dentro del auto grito: ¡Ten cuidado idiota, mira por donde caminar, casi te atropello! En ese momento me dí cuenta que había metido la pata, lo que él hizo no fue una muestra de amor... ¡le había salvado la vida a un idiota como yo! Para mi sorpresa el acercó su rostro a mi lóbulo derecho y me susurro: Yo también te amo, lo he hecho desde el día 7. Ese fue el inicio de una hermosa amistad que surgió en la Plaza Campo De'Fiori, quedara pasmado en mi memoria como el día que conocí a mi primer amor.


 GANADOR: Happestin

 TITULO: "Tragedia Marítima ​​​​​​​".

 PREMIO1200c + Trofeo de reconocimiento + Placa

 Después de un largo viaje, Adrián y Alan finalmente llegaron al Resort Haddoz, una joven pareja de dos chicos con los 20 años recién cumplidos, con todo un plan vacacional preparado para las mejores vacaciones de sus vidas. Ambos se dirigieron a la recepción a buscar las llaves de su habitación, estaban agotados y el ambiente de el hotel no se sentía muy agradable, era tétrico. Ya en su habitación, Alan se encontró un panfleto con los tours que ofrecía el Resort. -¡Mira!, ¿A cuál tour te gustaría ir?- Le preguntó Alan con entusiasmo a su novio, señalándole el panfleto. -Mmm… ¿Cuáles están disponibles para esta semana?- Preguntó, aún fatigado por su largo viaje. -Él único disponible para esta semana es el de viaje en barco.- Respondió Alan. El tour de viaje en barco consistía en un paseo alrededor de las islas que rodeaban las playas de el Resort, era un tour que duraba todo el día con todo incluido. -Me parece bien.- Respondió Adrián. - ¿Cuándo será el tour? - Le preguntó a Alan. - Mañana, A las 8 am.- Respondió a secas. El resto de el día Adrián y Alan se dedicaron a descansar y a comer una abundante cantidad de comida, para su viaje de mañana. En la mañana de el día siguiente, Alan se sentía angustioso sin razón aparente, pero decidió ocultarlo. Ambos se dirigieron tomados de la mano hacía el punto donde el bus llegaría a buscarlos hasta el puerto. Durante el viaje, Alan decidió dormir para calmar las angustias, mientras que Adrián miraba el tropical paisaje. Al llegar al puerto se percataron de el nublado clima, lo que era raro debido a que estaban en pleno verano. Los encargados de el tour se veían nerviosos, pero de todas formas decidieron zarpar. El barco no era ni enorme, ni pequeño y contaba con una sola balsa de emergencia. Alan seguía angustiado y junto el fuerte oleaje debido al clima también empezó a sentir mareos, realmente ya no quería seguir con el tour. El barco cada vez se tambaleaba más, la tripulación y los pasajeros estaban cada vez mas asustados, había sido una mala idea zarpar ese día. La pareja se abrazaron con fuerza mientras se decían mentalmente lo mucho que se amaban, esperando lo peor. Hasta que de repente, pasó, una ola enorme dio vuelta el barco haciendo que todos los pasajeros cayeran al agua. Alan nado desesperadamente hacia la superficie, buscando la manera de mantenerse a flote. Ya arriba de la balsa, buscaba desesperadamente a Adrián, no lo veía por ninguna parte, así como no veía a ningún otro pasajero. Cuando finalmente logro verlo se dirigió rápidamente hacia él, estaba a más de 10 metros. -¡Rema más rápido Alan!- le gritó Adrián, mientras que Alan daba todo para vencer su angustia y mareos, y así poder alcanzar a Adrián. -¡Más rápido! ¡Más Rápido!- Quedaban 5 metros, Adrián luchaba por mantenerse a flote, pero el cansancio y el agua en sus pulmones dificultaban aún mas la situación, tan solo faltaban dos metros y Alan optó por estirar el remo, para que así Adrián pudiese alcanzarlo y subirse a la balsa, pero cuando estaban lo suficientemente cerca, las olas hundieron a Adrián. Alan estaba atónito, había quedado en un shock, no podía moverse, acaba de perder a la persona que mas amaba. Estaba varado en la mitad de el mar, cuando de repente uno de los tripulantes se subió con el a la balsa, Alan no podía explicar lo que había pasado, no salía ni una palabra de su boca. Cuando el clima se calmó un poco, el tripulante ayudo a Alan a volver a la orilla, no había sobrevivido ni un otro pasajero. Alan, con los ojos bien abiertos, miraba el suelo de la balsa, aún petrificado, mientras intentaba analizar lo que acaba de pasar, y cómo había perdido al amor de su vida.


 Mención especial para: Spectrus., EnidHopkins, NochuLettuce, Mitali, Terrestrial

 ¡Muchas gracias por particiar a todos!.

 Los premios de créditos y rares, estarán en su primer sala sin grupo. En cambio los Trofeos y las Placas, deben reclamarlas con Blague.

 No olvides dejar tu LIKE, cualquier queja o inquietud, con Blague.​​​​​​​